La educación en la virtualidad nos enfrenta a nuevos retos y a su vez nos despliega una serie de oportunidades en beneficio del estudiante identificando, en esta coyuntura, nuevos talentos y habilidades y la capacidad de desarrollarse a través, por ejemplo, de la automotivación.

Para Angie Pintado, psicóloga del colegio Reina del Mundo, el desarrollo afectivo es sumamente importante en este tiempo de virtualidad, “en el cual nuestros estudiantes no pueden tampoco salir e interrelacionarse como solían hacerlo. La atención, entonces, por el aspecto afectivo es fundamental”.
Pintado al ser consultada sobre cómo se acercan los maestros en esta nueva realidad sostiene que “lo hacen por medio de la enseñanza personalizada. Hoy más que nunca se requiere tratar a cada estudiante en su singularidad, reconociendo a cada alumno con sus virtudes a potenciar y aspectos a mejorar. Concebimos a la persona como un ser único e irrepetible, por eso cada uno de ellos es único y talentoso, con determinadas cualidades que deben ser reconocidas por el maestro para ayudarlos así a desarrollarlas”.
“La preceptoría y el proyecto de mejora personal son fundamentales en este tiempo. A través de ellos nos acercamos a nuestros alumnos, para ayudar en ese desarrollo integral, y también a las familias. Estos encuentros personales, familiares y de interacción con el grupo son oportunidades para acercarnos más a ellos, no sólo para acompañarlos desde lo académico sino para acercarnos y conocerlos en otras dimensiones de su persona”.
Desde su mirada, “es nuestra preocupación el desarrollo integral del alumno, y ahora aún más se ha enfatizado en las asesorías y preceptorías a alumnos y familias, así como los talleres de padres, los talleres emocionales, y los conversatorios virtuales, donde tanto los alumnos como los padres pueden formarse y aprender sobre esto; es algo que en lo particular trabajamos en el centro educativo. No en vano contemplamos como parte del desarrollo emocional: la formación docente, los talleres con padres, talleres con alumnos y el trabajo en equipo frente a los retos”.
Sin embargo, señala que el rol de los padres es fundamental en esta etapa de educación virtual siempre en en función a la edad del estudiante. “El acompañamiento implica enseñar, acompañar, supervisar y confiar en ellos. Para ello buscando la formación continua de los padres, a quienes capacitamos en temas de interés para el desarrollo de habilidades, pues lo que buscamos es que conforme más grandes sean, sean autónomos y responsables”.
Es fundamental cuidar los aspectos socioemocionales en esta nueva realidad como el manejo del estrés y entrenamiento en relajación, gestión de emociones, manejo de la frustración, comunicación familiar, autoestima, manejo de conducta y crianza respetuosa.
“Y es a través de nuestro programa de Formación de Padres que buscamos que aprendan nuevas herramientas. También una hermosa experiencia de compartir con nuestros alumnos son el desarrollo de los talleres emocionales: Ando ando comunicando, el Baúl de la emociones y Navegando en mi interior, espacios para que nuestros alumnos aprendan más del mundo emocional”, explica la psicóloga.
Sobre los retos que afronta el alumno, la especialista  explica que los retos son oportunidades para crecer y en este contexto conocerse aún más, desarrollar la capacidad de automotivarse, identificar nuevos talentos y habilidades que quizá en otro momento no lo habían visto, “llevar a descubrir nuevos intereses que de seguir en un entorno igual al de otros años, donde el tiempo juega un factor fundamental, no habían contemplado: por ejemplo, aprender a tocar un instrumento, practicar algún deporte, ingresar a la cocina, etc”.
“Por ello creemos que es buen momento para desarrollar el autoconocimiento ¿Quién soy? Y también una oportunidad para conocer más a los miembros de nuestro entorno familiar. A la par ese autoconocimiento llevará a ser más compasivos con nosotros mismos, aceptándonos tal cual somos sin dosis de alta exigencia o autocrítica. Son nuevos tiempos para fijarse metas, objetivos, fortalecer nuestra voluntad, mostrarnos más empáticos y ser más optimistas; siempre encaminándose con el apoyo de la familia a vivir una vida plena y valiosa en función a lo que es importante y vaya descubriendo en sí mismo, enfocándose en acciones que le permitan disfrutar en base a nuevos hábitos y estilos de vida”.
Fuentes: ANDINA