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Post 9 : Solidaridad

Todos para uno y uno para todos. La solidaridad es un valor que se puede definir como la toma de conciencia de las necesidades de los demás y el deseo de contribuir y de colaborar, sin esperar nada a cambio. Se trata de un valor que hay que fomentar tanto en la familia como en la escuela.

Es un acto de desprendimiento que supone entrega y sacrificio para causar un beneficio en los demás. Se basa, por lo tanto, en un profundo respeto y empatía para reconocer que otro requiere de nuestra colaboración. 

Enseñamos a nuestros niños a ser solidarios por ejemplo, cuando los incentivamos a acoger a un compañero(a) que está triste, a explicarle una lección no entendida al que le cuesta más.

La solidaridad también es preocuparse por contribuir directamente con quienes más lo necesitan. Por ejemplo, los enfermos, los afectados por el terremoto, los ancianos, y tantos otros casos.

Derechos de solidaridad

Los derechos de los pueblos o los derechos de solidaridad son aquellos que optimizan el desarrollo de una persona en un ambiente apropiado, contemplan al ser humano en su universalidad y buscan garantías para la humanidad como un todo. Es uno de los derechos humanos más recientes y para que pueda cumplirse tienen que participar todas las entidades públicas y privadas del mundo y todos los individuos.

Los niños no nacen solidarios, la solidaridad se enseña a través de muchas formas y en distintas situaciones del cotidiano. 

Aquí algunos consejos para enseñar a los niños a ser solidarios:

1- La solidaridad debe ser enseñada y transmitida a los niños sobre todo a través del ejemplo. Los padres deben ejercitar la solidaridad entre ellos, con sus hijos, vecinos, amigos y otros familiares. Es el ejercicio que más fomenta la interiorización de los valores en los niños.

2- Es necesario que los padres enseñen a los niños a ponerse en el lugar del otro y eso puede empezar por ellos mismos. A partir de los 2 años de edad, los niños ya empiezan a tener más conciencia del otro, de conductas como el compartir, asistir, colaborar, ayudar, etc. Ese es un buen momento para empezar.

3- Ser solidario debe ser una regla como las demás normas de educación. 

4- Es muy importante la comunicación entre padres e hijos. La comunicación fomenta la confianza de los niños a las enseñanzas y a la transmisión de valores de sus padres.

5- Es recomendable que los padres hablen a sus hijos de lo que está bien y mal, como también de lo que al otro le gustaría y qué podrían hacer ellos para colaborar, para ayudar o cooperar.

6- Una educación permisiva o autoritaria no es un canal ideal para la transmisión de valores. Para promover valores pro-sociales como la solidaridad, es necesario que el niño reciba una educación más democrática, en un entorno afectivo y comunicativo, que el niño tenga libertad para expresarse.

7- Comentar con los hijos algunas situaciones o acontecimientos que refuerzan la labor solidaria de alguna persona y lo que ella ha conseguido. Así, estarán promoviendo este valor tan importante.

8- En la escuela, se debe trabajar la empatía en los niños, es decir, el despertar de la preocupación por los demás. Que ayuden a los pequeños a llevar la mochila, que compartan material escolar a los que se haya olvidado y que se preocupen por algún compañero que esté enfermo…

9- La solidaridad es altruismo que se aprende y se afianza con la práctica y el ejercicio.

10- Se fomenta la solidaridad combatiendo gestos, actitudes y conductas egoístas, cómodas, intolerantes... en los niños. 

No hace falta superhéroes ni poderes mágicos. Tampoco millones ni grandes estructuras. En tu escuela, en tu trabajo, en tu barrio, en tu casa, con tu gente. Se trata de levantar la mirada, reconocernos como iguales y aprender a caminar juntos.
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