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Post 5: LA OBRA BIEN HECHA

La obra bien hecha no es más que hacer bien el trabajo a la que cada persona se dedica diariamente. Toda persona realiza actividades de diversa índole desde que se levanta hasta que se acuesta. No se puede negar, que cada día está lleno de experiencias, como a las que cada uno se dedica por simple afición o por entera obligación como son el trabajo y los compromisos familiares.

No es necesario dedicarse a estudios universitarios para entender que las cosas y las acciones deben realizarse lo mejor posible, porque entran en juego conceptos muy claros como la responsabilidad de cada persona; también el prestigio personal o institucional que significa actuar en diversos ambientes de la vida; la obligación que se tiene en función de cumplimiento de atribuciones por lo que se recibe algún pago o remuneración.

Lo cierto es, que sin detenerse en alguno de los conceptos antes mencionados, lo importante es tener plena convicción de que las cosas hay que hacerlas bien hechas. Y esto, no es solamente por conveniencia propia, sino por el bien y buen servicio que hay que realizar para los demás.
Si se hace una encuesta de qué espera cada persona de los demás no hay duda que responderán: “lo mejor”.

En conclusión, siempre hay que hacer LA OBRA BIEN HECHA (O.B.H) la cual se verá reflejada en la responsabilidad, imagen, compromiso contraído y el servicio que a los demás se debe brindar. Y en el caso de ser padres, con mayor razón pues estamos predicando con el ejemplo para quienes más queremos.

Todo dará como resultado una gran satisfacción personal y una actitud personal positiva.
La Obra bien hecha.

No hay medio más efectivo para desarrollar la fuerza de voluntad que el trabajo, pero el trabajo bien hecho. Por ello, hay que enseñarles a realizar su actividades con perfección, ya se trate de los deberes o de los encargos que tienen en casa o en el colegio para ser útiles. Que terminen bien las cosas, que se esmeren y sobre todo que las terminen para que no se acostumbren  a dejar sus tareas a medias.

La obra bien hecha, el trabajo bien acabado, es un fundamento seguro para educar una voluntad fuerte.

Pautas para educar en la OBRA BIEN HECHA:

  1. Es bueno establecer junto al niño un horario, con el suficiente tiempo libre para que no sea ni agobiante ni fácil. Así siempre sabrá lo que tiene que hacer y lo que no.
  2. Al comenzar algo, hay que preguntarle si cree que va a terminarlo, porque si lo empieza se le exigirá que lo acabe.
  3. En sus deberes del colegio y en sus encargos se le debe exigir la mayor perfección, de acuerdo a su madurez, que sea capaz de alcanzar.
  4. A veces, es bueno provocar situaciones algo molestas por su incomodidad: caminatas largas, comida que no le gusta, recados molestos, madrugones...
  5. Dejar pasar tiempo entre una petición que haga y su cumplimiento ayudará a fortalecer su voluntad. Si se lo gana, aún mejor.
  6. Antes de hacerle nada, hay que probar a que lo haga el por sí mismo. A pesar de que los padres les cueste la mitad de tiempo.
  7. Es necesario exigirle autodominio en sus impulsos espontáneos, en su mal humor y en su impaciencia.
  8. No hay que permitirle quejarse de los esfuerzos y las contrariedades. Y que tampoco oiga nunca comentarios de autocompasión hacia él.
  9. Es necesario una exigencia, conjugada con el cariño y la comprensión.
  10. Se les debe acostumbrar a ir asumiendo responsabilidad en sus acciones y decisiones. 

  1.  

Pasos previos para desarrollar la OBRA BIEN HECHA


-       Niégate a lo fácil, desconfía de cuanto se te ofrece sin esfuerzo.
-       Exígete una mayor perfección cada día en lo que haces: en tus apuntes, en tus deberes…
-       Lucha cada día contra los defectos que tienes y que los conoces muy bien.
-       No te dejes vencer por el desánimo y vuelve a insistir todas la veces que sean necesarias.
-       Entiende el valor positivo de los sacrificios. Por ejemplo, comer algo que no te gusta pero que es bueno para tu salud.
-       Cuida los detalles pequeños: por ejemplo, si importa usar jabón al lavarse las manos.
-       Piensa dos veces las cosas antes de hacerlas, y afronta con serenidad los acontecimientos.
-       No dejes que te domine la pereza, ten siempre algo que hacer.
-       Imponte un horario para las actividades, como modo permanente de exigirte.
-       Cumple todos los compromisos, no reveles los secretos que te confían y acaba lo que empiezas.
-       Asume la responsabilidad de lo que haces.
-       Mantén el buen humor cuando las cosas no han salido como deseabas.

En conclusión, siempre hay que procurar LA OBRA BIEN HECHA (O.B.H) reflejado en la responsabilidad, imagen, compromiso contraído y el servicio que se debe brindar a los demás. Y en el caso de ser maestro o padre de familia, lo dicho es imprescindible pues nuestros alumnos y nuestros hijos, nos tienen como referentes. Todo dará como resultado una gran satisfacción personal y una actitud personal positiva.

Tierno, Bernabé. VALORES HUMANOS.


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